Jesucristo Rey del Universo

Fr. Augusto Berrio, SJ

Jesucristo Rey del Universo

Daniel 7:13-14 | Apocalipsis 1:5-8 | Juan 18:33b-37

Un sacerdote visitaba una escuela parroquial, de primaria. Preguntó a los niños: “¿Qué encuentran de bueno en la escuela?” Un niño de ocho años dijo: “Nos tratan bien y nadie nos hace bulling”. Otra niña dijo: “Nos sentimos seguras porque nos respetan”. Los niños suelen decir lo que sienten, cuando están en un ambiente seguro. Si hay temor o amenazas, no se atreven a hablar. Se ve cómo los directivos estaban cumpliendo su programa: “aprender, amar y creer”.

 

Muchos de nosotros, en alguna etapa de la vida, en la escuela, el trabajo o situaciones de poder, hemos experimentado el abuso o “Bulling”. Eso produce temor y sufrimiento. Algunos usan el poder para oprimir a otros. Es necesario afrontar esa situación, porque si no la vida se hace miserable. La gente se enferma y algunos hasta se quitan la vida.

 

Ya sea en la escuela, o en el mundo político y de gobierno, encontramos opresión de la libertad y abuso del poder. La violencia en el medio Oriente, en Siria y en Irak, nos ha mostrado ejemplos macabros de cortar cabezas a los prisioneros y otras torturas para causar temor. Lo vemos en gobiernos que usan la violencia. La gente se ve obligada a abandonar su País, con sus posesiones, para buscar un lugar más seguro. La historia nos habla de mucha violencia en el pasado. Pero aun hoy día, vemos abusos mayores  de opresión al pueblo de maneras diversas.

 

Esto nos muestra la existencia de dos Reinos en nuestra vida. Uno es el reino del mundo, donde se usa el poder para oprimir y dominar. El otro se basa en las relaciones de respeto y amor. Este conflicto lo podemos sentir, también, dentro de nuestro corazón.

 

Jesús proclamó su reino en el monte de las Bienaventuranzas, junto al mar de Galilea. Un lugar tranquilo y apacible. Habló de los que heredarán el Reino de Dios: Los pobres en el espíritu, los humildes, los mansos, los que trabajan por la justicia, los que buscan la paz, los que sufren por vivir su fe obrando el bien. Al final ellos serán los triunfadores, formando un Reino inamovible. Lo contrario de los que se apoyan en la violencia y la amenaza.

 

Examinemos nuestras emociones. Puede que encontremos ocultas, actitudes violentas hacia otros, que nos disgustan. Se nos pide descubrir la verdad sobre nosotros mismos y pedir la Gracia de Dios para purificarnos. Para que sane nuestros corazones.

 

El adviento que comienza la otra semana, es un tiempo de preparación para la Navidad, cuando podemos llegar a ser mejores seguidores de Jesucristo, para servir en su Reino. Amén.

Un sacerdote visitaba una escuela parroquial, de primaria. Preguntó a los niños: “¿Qué encuentran de bueno en la escuela?” Un niño de ocho años dijo: “Nos tratan bien y nadie nos hace bulling”. Otra niña dijo: “Nos sentimos seguras porque nos respetan”. Los niños suelen decir lo que sienten, cuando están en un ambiente seguro. Si hay temor o amenazas, no se atreven a hablar. Se ve cómo los directivos estaban cumpliendo su programa: “aprender, amar y creer”.

 

Muchos de nosotros, en alguna etapa de la vida, en la escuela, el trabajo o situaciones de poder, hemos experimentado el abuso o “Bulling”. Eso produce temor y sufrimiento. Algunos usan el poder para oprimir a otros. Es necesario afrontar esa situación, porque si no la vida se hace miserable. La gente se enferma y algunos hasta se quitan la vida.

 

Ya sea en la escuela, o en el mundo político y de gobierno, encontramos opresión de la libertad y abuso del poder. La violencia en el medio Oriente, en Siria y en Irak, nos ha mostrado ejemplos macabros de cortar cabezas a los prisioneros y otras torturas para causar temor. Lo vemos en gobiernos que usan la violencia. La gente se ve obligada a abandonar su País, con sus posesiones, para buscar un lugar más seguro. La historia nos habla de mucha violencia en el pasado. Pero aun hoy día, vemos abusos mayores  de opresión al pueblo de maneras diversas.

 

Esto nos muestra la existencia de dos Reinos en nuestra vida. Uno es el reino del mundo, donde se usa el poder para oprimir y dominar. El otro se basa en las relaciones de respeto y amor. Este conflicto lo podemos sentir, también, dentro de nuestro corazón.

 

Jesús proclamó su reino en el monte de las Bienaventuranzas, junto al mar de Galilea. Un lugar tranquilo y apacible. Habló de los que heredarán el Reino de Dios: Los pobres en el espíritu, los humildes, los mansos, los que trabajan por la justicia, los que buscan la paz, los que sufren por vivir su fe obrando el bien. Al final ellos serán los triunfadores, formando un Reino inamovible. Lo contrario de los que se apoyan en la violencia y la amenaza.

 

Examinemos nuestras emociones. Puede que encontremos ocultas, actitudes violentas hacia otros, que nos disgustan. Se nos pide descubrir la verdad sobre nosotros mismos y pedir la Gracia de Dios para purificarnos. Para que sane nuestros corazones.

 

El adviento que comienza la otra semana, es un tiempo de preparación para la Navidad, cuando podemos llegar a ser mejores seguidores de Jesucristo, para servir en su Reino. Amén.