Solemnidad de la Epifanía del Señor

Fr. Augusto Berrio, SJ

Solemnidad de la Epifanía del Señor

La Epifanía del Señor (A)

Epifanía en Griego, significa descubrimiento o manifestación.  Una pintura dice más que mil palabras, se suele decir. Con frecuencia recordamos, más claramente, lo que vemos que lo que oímos. Antiguamente, poca gente sabía leer. Por eso la forma en la que las historias de la Biblia, se comunicaron a la mayoría de los cristianos, fue por medio de las pinturas en los ventanales, de las catedrales y  en las iglesias. Los escritos, en Hebreo y Griego, de la Biblia, tomaron vida en las escenas que se pintaban para que la gente las viera. En la Edad Media, San Francisco de Asís, hizo en una cueva, el primer pesebre de Navidad, representando, al vivo, los personajes que participaron, en el nacimiento de Jesús. Eso hizo reflexionar a la gente, en el misterio. El momento particular en el que Dios llegó a la humanidad, en la persona de Jesús. Colocó un burro y un buey, aunque no aparecen en la narración del evangelio. Por eso se han grabado ya en la mente de la gente. Algo parecido pasa con la representación de la Epifanía. Se acostumbra poner las figuras de tres reyes, aunque el evangelio de Mateo no dice cuántos, ni los presenta como reyes. También, aunque el evangelio no lo dice, hay un aspecto muy importante es su representación, que captura, perfectamente, el sentido de esta fiesta: Uno de ellos representa al continente Africano, otro al Asiático, y el tercero, al europeo o caucásico. Todas las razas y nacionalidades están presentes. Cada uno está incluído, en la revelación de Cristo-Niño, para el mundo.

Mateo escribió su evangelio, para una comunidad, de mayoría, judíos convertidos al cristianismo. Estaba ansioso por comunicar cómo en Jesús se da el cumplimiento de las promesas de Dios, tan familiares en la tradición judía. En el nacimiento y primeros días de Jesús, encontramos muchos ecos de la historia de Moisés. El pasaje de hoy nos presenta la figura malvada del rey Herodes, semejante al Faraón de la historia del Éxodo, quien vió una amenaza para su trono en los niños judíos, y ordenó una masacre para eliminarlos. Mateo quiere mostrar cómo el Éxodo, el evento más significativo en la historia judía, se está cumpliendo en la persona de Jesús. El pesebre está proyectado hacia la cruz. Los tres regalos que ofrecen los Magos, simbolizan la realeza de Jesús (el oro); Su divinidad (el incienso); Su humanidad (La mirra), usada para la sepultura. Los expertos en las Escrituras Sagradas, algunas veces, describen el nacimiento de Jesús, como un evangelio en miniatura. Es decir, cómo en los dos primeros capítulos de Mateo y Lucas, están los temas que se desarrollarán en la vida pública, pasión, muerte y resurrección de Jesús. Uno de los aspectos, más importantes del mensaje evangélico, está en que es inclusivo. No excluye a nadie del plan amoroso de Dios para salvar a todos los seres humanos. Las lecturas de hoy confirman este punto. En la narración de Mateo, aparecen personas no judías, como la mujer canaanita y el centurión romano que acudieron a Jesús en una necesidad y él les concedió lo que pedían.

Uno de los peligros sobre la historia de Navidad, está en tomarla de una manera emocional. Podemos mirar el pesebre y emocionarnos por la belleza del niño, sin reflexionar sobre el Niño Jesús actual. Pensemos en el Belén de hoy día, o en los niños del estrecho de Gaza, en Palestina, Seguro que no tienen los ojos azules, ni el cabello rubio, o  la piel blanca. Como tampoco lo tendrían María y José. Una de las lecciones que nos da la Epifanía, es cómo Dios no discrimina a la gente. Todo el que reconozca su necesidad de Dios, es bienvenido a su presencia. Hoy día, la forma en que la gente puede conocer como es Dios, está en observar a los discípulos verdaderos de Jesús. Preguntémonos: ¿Sí damos una acogida bondadosa a los extraños que vienen a la celebración de la Eucaristía? ¿Hacemos distinciones, y pensamos tener un lugar privilegiado ante Dios? El mensaje del evangelio nos cuestiona a todos, para examinar, como Iglesia, si miramos al mundo en la forma como Dios lo hace. La palabra Epifanía significa” mostrarse”. En esta fiesta, Cristo se muestra como la luz de las naciones. La luz que debe brillar hoy para dar la bienvenida a todos, aceptándolos con amor, sin importar la nacionalidad, orientación sexual, o circunstancias personales. Todos somos responsables de esto. Amén.

La Epifanía del Señor (A)

Epifanía en Griego, significa descubrimiento o manifestación.  Una pintura dice más que mil palabras, se suele decir. Con frecuencia recordamos, más claramente, lo que vemos que lo que oímos. Antiguamente, poca gente sabía leer. Por eso la forma en la que las historias de la Biblia, se comunicaron a la mayoría de los cristianos, fue por medio de las pinturas en los ventanales, de las catedrales y  en las iglesias. Los escritos, en Hebreo y Griego, de la Biblia, tomaron vida en las escenas que se pintaban para que la gente las viera. En la Edad Media, San Francisco de Asís, hizo en una cueva, el primer pesebre de Navidad, representando, al vivo, los personajes que participaron, en el nacimiento de Jesús. Eso hizo reflexionar a la gente, en el misterio. El momento particular en el que Dios llegó a la humanidad, en la persona de Jesús. Colocó un burro y un buey, aunque no aparecen en la narración del evangelio. Por eso se han grabado ya en la mente de la gente. Algo parecido pasa con la representación de la Epifanía. Se acostumbra poner las figuras de tres reyes, aunque el evangelio de Mateo no dice cuántos, ni los presenta como reyes. También, aunque el evangelio no lo dice, hay un aspecto muy importante es su representación, que captura, perfectamente, el sentido de esta fiesta: Uno de ellos representa al continente Africano, otro al Asiático, y el tercero, al europeo o caucásico. Todas las razas y nacionalidades están presentes. Cada uno está incluído, en la revelación de Cristo-Niño, para el mundo.

Mateo escribió su evangelio, para una comunidad, de mayoría, judíos convertidos al cristianismo. Estaba ansioso por comunicar cómo en Jesús se da el cumplimiento de las promesas de Dios, tan familiares en la tradición judía. En el nacimiento y primeros días de Jesús, encontramos muchos ecos de la historia de Moisés. El pasaje de hoy nos presenta la figura malvada del rey Herodes, semejante al Faraón de la historia del Éxodo, quien vió una amenaza para su trono en los niños judíos, y ordenó una masacre para eliminarlos. Mateo quiere mostrar cómo el Éxodo, el evento más significativo en la historia judía, se está cumpliendo en la persona de Jesús. El pesebre está proyectado hacia la cruz. Los tres regalos que ofrecen los Magos, simbolizan la realeza de Jesús (el oro); Su divinidad (el incienso); Su humanidad (La mirra), usada para la sepultura. Los expertos en las Escrituras Sagradas, algunas veces, describen el nacimiento de Jesús, como un evangelio en miniatura. Es decir, cómo en los dos primeros capítulos de Mateo y Lucas, están los temas que se desarrollarán en la vida pública, pasión, muerte y resurrección de Jesús. Uno de los aspectos, más importantes del mensaje evangélico, está en que es inclusivo. No excluye a nadie del plan amoroso de Dios para salvar a todos los seres humanos. Las lecturas de hoy confirman este punto. En la narración de Mateo, aparecen personas no judías, como la mujer canaanita y el centurión romano que acudieron a Jesús en una necesidad y él les concedió lo que pedían.

Uno de los peligros sobre la historia de Navidad, está en tomarla de una manera emocional. Podemos mirar el pesebre y emocionarnos por la belleza del niño, sin reflexionar sobre el Niño Jesús actual. Pensemos en el Belén de hoy día, o en los niños del estrecho de Gaza, en Palestina, Seguro que no tienen los ojos azules, ni el cabello rubio, o  la piel blanca. Como tampoco lo tendrían María y José. Una de las lecciones que nos da la Epifanía, es cómo Dios no discrimina a la gente. Todo el que reconozca su necesidad de Dios, es bienvenido a su presencia. Hoy día, la forma en que la gente puede conocer como es Dios, está en observar a los discípulos verdaderos de Jesús. Preguntémonos: ¿Sí damos una acogida bondadosa a los extraños que vienen a la celebración de la Eucaristía? ¿Hacemos distinciones, y pensamos tener un lugar privilegiado ante Dios? El mensaje del evangelio nos cuestiona a todos, para examinar, como Iglesia, si miramos al mundo en la forma como Dios lo hace. La palabra Epifanía significa” mostrarse”. En esta fiesta, Cristo se muestra como la luz de las naciones. La luz que debe brillar hoy para dar la bienvenida a todos, aceptándolos con amor, sin importar la nacionalidad, orientación sexual, o circunstancias personales. Todos somos responsables de esto. Amén.